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UNA
BREVE HISTORIA 2da Parte: Seúl
Gina, Rosa, Cecilia y Gaby en el partido contra China. [PanTel] |
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XXIII Juegos Olímpicos
Seúl
'88
El Perú estrenó su campaña olímpica frente a un equipo brasilero que estaba incorporando a varias de sus campeonas mundiales juveniles de 1987 (una jovencísima Fernanda Venturini, Márcia Fu y Ana Moser, entre otras). Fue una victoria fácil para el Perú por 3 sets a 0, aunque el partido no mostró lo mejor de estos equipos. |
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| El segundo rival fue la poderosa escuadra china, que ya contaba con Li Yueming como componente sólido del sistema ofensivo. El partido fue buenísimo. Luego de dividirse los primeros cuatro sets, se jugó el quinto—que en esos tiempos aún no era rally-point—en una muestra excepcional de vóley al más alto nivel. China jugó impecablemente hasta el punto 14 y ahí se atascó. Perú estaba en 9 cuando China llegó a su primer match-point, y poco a poco comenzó a remontar, 10, 11, luego 12... cuando empataron en 14 ya se veía venir la victoria. La armadora china Yang Xilan se veía nerviosa, Hou Yuzhu le pedía calma a sus compañeras, y mayormente fueron Jiang Ying y Wu Dan quienes mantuvieron a China con las esperanzas de cerrar el partido. Pero fue Gina la que consiguió el punto 15 antes que las chinas. Tras celebrar con sus compañeras, ella se volteó y rezó con las manos juntas y los ojos cerrados para que el Perú | ![]() La china Jiang Ying le pega al bloqueo de Gaby en el segundo partido de las Olimpiadas de Seúl. Rosa y Denisse apoyan. [Archivo de fotos de la FIVB] |
| obtuviera el tan
ansiado match-point. Esta imagen de Gina se me grabó en la
memoria, pues dijo mucho sobre nuestro país, sobre este equipo y sobre
nuestra fe en ellas. La plegaria se cumplió cuando Rosa y Cenaida
bloquearon una “coja” de Wu Dan. La bola hizo una parábola alta y
perfecta que cayó al fondo de la cancha china, donde ni los esfuerzos
admirables de Jiang Ying pudieron llegar. Ese fue uno de los momentos más
increíbles de esta historia.
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Hubo otra gran sorpresa que marcó a estos vibrantes juegos olímpicos: la semifinal entre la URSS y China. Muchos pensaron que sería un partidazo, pero la noticia bomba de que el equipo soviético prácticamente había aniquilado a las chinas por 3 a 0 (¡con un parcial de 15 a 0!) asombró a todos. La caída china se vio como una combinación de la pérdida de confianza que sufrió China en la derrota ante Perú y del juego impecable de la URSS. Con esto, las soviéticas mandaron la señal de que no serían adversarias nada fáciles en la final.
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| La semifinal contra
Japón también fue un partido inolvidable. En los primeros dos sets Perú
llevó cómodamente la rienda del partido. Inclusive hubo un momento
cómico en el segundo set cuando la jugadora japonesa Ichiko
Satoh tumbó a su entrenador con banca y todo al tratar de
recuperar una bola. Ambos equipos, el público y hasta los árbitros se
reían.
Con dos sets ganados, todo parecía indicar que esta semifinal también terminaría en 3 a 0... pero no, Japón se despertó en el tercer set, |
| mostrando lo mejor de su juego en tal repentino resurgir que las peruanas se quedaron aturdidas del asombro. Kumi Nakada le armaba maravillas a la jovencita Mótoko Obayashi y a la experimentada Norie Hiro. La defensa japonesa recogía todo, y en varias oportunidades "sellaron" a Cecilia, cosa que no había sucedido a menudo antes de eso. Gaby desapareció por el centro, y a la ausencia de un ataque central Rosa sólo le levantó a las jugadoras de esquina. Denisse, que estuvo imparable en los dos primeros sets, anduvo muy marcada por el bloqueo japonés. Parecía un partido completamente distinto, y cuando Japón ganó el cuarto set las peruanas suspiraron profundamente pensando—¿OTRA VEZ estamos a las puertas de un quinto set?” | ![]() ¡Otra celebración! Esta vez la victoria fue sobre Japón. La medalla de plata era nuestra, pero quedaba un paso más... [PanTel] |
| Claro está que
estos partidos no defraudaron a la afición peruana, pues si lo que
querían era emoción la obtuvieron. El quinto set comenzó con Japón
disparándose a 4-0 en menos de dos minutos. Mambo, viendo a Gina con
total cara de preocupación pidió tiempo. La siempre calmada y
calculadora Denisse trató de alentar a sus compañeras pero se necesitaba
la voz firme de Mambo para devolverle el ritmo al equipo. Sea lo que el
coreano les haya dicho a sus jugadoras, las peruanas regresaron a la
cancha más tranquilas y emparejaron el partido en 13. Con una actuación
brillante de Cenaida Uribe, las peruanas ganaron el set por 15 a 13.
¡Qué susto nos dieron! Sí, llegamos a la final olímpica, pero
¿cuántos paros cardíacos habrán ocurrido en el camino...? |
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| Fue tal la alegría
al ganarle a Japón, que creo que el país entero no trabajó ese día.
Esa debe haber sido la mañana más feliz que el Perú haya vivido en
bastante tiempo, pues se había asegurado nada menos que la medalla de
plata en los Juegos Olímpicos.
Y llegó la hora de la gran final: Perú-URSS. Eran las 4 de la madrugada y todo el Perú estaba despierto y enchufado para ver este partido entre dos equipos tan diferentes. Uno era un equipo de baja estatura con excelente defensa, garra y corazón; el otro un equipo físicamente fuerte, |
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![]() [Foto de Richard Mackson, de la revista Time o Sports Illustrated] |
con mente fría y tradición ganadora. Hasta los entrenadores exhibían una marcada diferencia. Mambo era un coreano calmado, calculador, que le transmitía confianza a sus jugadoras con un aire de paciencia. Claro, a veces se molestaba y ponía a su equipo en orden con un grito. Pero nada como el entrenador soviético, Nikolai Karpol—que aún sigue entrenando a la selección rusa—era de otro estilo: gritón, exigente, casi inhumano. Tenía una expresión en los ojos que advertía: "¡Si no ganan este partido las destierro a todas a Siberia!" Algo por el estilo. |
| ¿Cuál de los dos equipos entró al partido más nervioso que el otro? Todos suponían que las peruanas estarían nerviosas, pero fueron las soviéticas las que comenzaron el juego tiesas y cometiendo errores. Aunque la URSS puso resistencia, Perú ganó los dos primeros sets como de encanto. En el tercero, Perú subió a 12-6 y todo parecía indicar que el oro sería nuestro. ¿Qué eran tres puntitos cuando las soviéticas no estaban jugando a su nivel? Pero para que vean lo impredecible que es la vida—y lo maravilloso que es este deporte, dirían los soviéticos—fue en ese fatídico 12-6 que Karpol pidió tiempo. Y de nuevo la pregunta: ¿qué diablos les habrá dicho a sus jugadoras para hacerlas reaccionar? Sea lo que les haya dicho, y en especial a la pobre Irina Parjomchuk que recibió la mayoría de los gritos, las soviéticas recuperaron el tercer y cuarto set, y forzaron al Perú a jugar el cuarto consecutivo quinto set de este torneo. ¡Vaya campaña olímpica la peruana! | |
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El país entero estuvo con el corazón en la boca mientras ambos equipos batallaban por el oro olímpico. Aunque la URSS subió a 6-0 en el comienzo, el Perú niveló el partido y luego llegaron a 14 iguales, luego a 15. Pero el destino hizo de las suyas lo que quiso y la URSS se llevó la victoria por 17 a 15. Dijeron que tal fue el desgaste físico y mental de las jugadoras soviéticas que tuvieron que llevarse a algunas en camillas (me imagino que la Parjomchuk fue una de ellas). El desgaste para las peruanas también fue intenso: 3 sets contra Brasil, y 5 sets contra cuatro adversarios distintos—23 en total. Cuántas lágrimas se derramaron en el Perú esa madrugada de setiembre. Ver a nuestras jugadoras en el podio del segundo puesto, cuando habían arañado el oro fue tan doloroso... Algunas lloraron al recibir sus medallas, otras estaban atónitas. En vez de ser un momento de gloria, fue un momento amargo y triste. | |
| El Perú, con todos sus problemas tercermundistas económicos y sociales—la corrupción, el terrorismo, la extrema pobreza, y el pesimismo que lo acompañó todo—se desahogó con este equipo. Y aunque se “perdió” la medalla de oro, pronto el país se sobrepuso y recibió a las subcampeonas olímpicas como heroínas nacionales. (En comparación, la bienvenida a las campeonas olímpicas soviéticas en su propio país no fue tan emotiva.) Todas las jugadoras, Mambo y el programa que las apoyó todo ese tiempo, fueron dignos ejemplos de lo que se puede lograr—aún en condiciones limitadas—con bastante esfuerzo y voluntad. Seúl marcó un hito en la historia del Perú, pues fue una experiencia colectiva que enorgulleció al país en un momento crítico de su historia. Lamentablemente, Seúl cerró una gran era para el vóleibol peruano, pues después de eso no se pudo volver al mismo nivel de grandeza internacional. | ||
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